
Así, aprovechando la cercana aparición de ellos, se nos ocurrió plantarles una invitación: visitar el Club de Lectores de Cómic. Y todo se dio para el ya desaparecido sábado 16 de enero. Aceptaron la propuesta de un breve taller de cómics en la mañana y, con Paola, una charla en la tarde. Aquí van algunas memorias:

Ahí arriba, una imagen del taller que coordinó Joni b. Fue en la mañana, comenzó a eso de las 11 y, ante la avanzada del sol de mediodía, lo mejor fue descansar bajo los árboles del jardín del Museo del Oro Quimbaya. Se hicieron guiños, se compartieron trazos, se criticó y se habló. Luego, en la tarde, fue la charla con Paola. Un poco de chismorreo sobre su trabajo, sus vueltas por el mundo, su relación con el dibujo, su aterrizaje en el cómic y sobre todo lo que ha venido a ser la serie Virus tropical, que publica cada viernes en Historietas Reales y cuya primera parte vio la luz editorial, en papel, hace unos meses.
(Ésta también es de Juan Sebastián Trujillo)
Improvisamos un auditorio en las plazoletas del Museo y, ahí mismo, en unas escaleras tal vez pensadas sólo como escaleras por Rogelio Salmona, arquitecto, la gente se sentó. También armamos una miniferia para que Powerpaola mostrara sus publicaciones, para que algunos se antojaran de las últimas novedades de Truchafrita, recién llegadas a Armenia, y para que unos cuantos más conocieran los números de Larva. La charla, que duró una hora, transitó por la sorpresa y la risa. Muchos no conocían de las viñetas de Powerpaola, pero ya quedó la referencia de una historietista a la que no se le puede negar algo: disciplina.
Fin del evento. Luego de eso, ni más faltaba, caminamos por las calles del norte de Armenia y llegamos hasta El Candil, un café que se ha vuelto excusa para seguir compartiendo con los invitados. Allá tramamos más cosas para 2010, cosas de las que ya hablaremos por aquí. Luego, llegó la despedida. Pero nos volveremos a ver, todos.
A los asistentes, a Powerpaola y a Joni b, muchas gracias. También a los patrocinadores: al Museo del Oro Quimbaya, invaluable compañero de viaje, y a Residencia en la tierra y El Candil, cómplices. Quedan, como siempre, las viñetas.
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Posdata: Aquí encuentran más fotos del evento. A los fotógrafos, también, gracias.